Una Navidad, una niña decidió dejarle a Papá Noel no solo galletas, sino también una carta con instrucciones muy detalladas: dónde estacionar el trineo, qué luces evitar porque “parpadean raro” y una advertencia clara: “Cuidado con el perro, pero si le hablas bonito se hace tu amigo”.
A la mañana siguiente, además de los regalos, apareció una nota escrita con letra temblorosa que decía:
“Gracias por el mapa. El perro tenía razón: sí es buen chico. PD: las galletas estaban excelentes”.
Giovannip10