Era la noche antes de Navidad…
y en casa se fue la luz justo cuando el pavo estaba en el horno. Entre velas, risas y un poco de nervios, terminamos cocinando todo en una parrilla improvisada en el patio. La familia se reunió alrededor del fuego, contando historias, cantando villancicos desafinados y recordando Navidades pasadas.
Esa noche no hubo lujos ni fotos perfectas, pero sí abrazos sinceros y muchas risas. Desde entonces entendí que la Navidad no está en lo que tenemos, sino en con quién la compartimos. 🎄❤️