Aracellisepu
El susurro en el espejo”
Cada noche, antes de dormir, Lara limpiaba el espejo del baño. No soportaba ver las marcas que aparecían cada mañana: huellas pequeñas, como de dedos de un niño. Vivía sola.
Una madrugada, escuchó un leve golpeteo desde el baño. Tomó su celular, encendió la linterna y se acercó. El espejo estaba empañado, aunque no había ducha encendida. Sobre el vidrio, alguien había escrito: “no apagues la luz”.
Lara retrocedió, temblando. De pronto, su reflejo parpadeó un segundo después que ella. Se quedó mirándolo, sin respirar.
El reflejo sonrió.
Y desde adentro del espejo, se escuchó su propia voz:
—Gracias por dejarme salir.
A la mañana siguiente, el departamento estaba vacío. Pero el espejo, limpio, devolvía una sonrisa que ya no era la suya.