"Golpes en la pared"
Julián pasaba las noches encerrado en su departamento, jugando y apostando en Stake.
Al principio lo hacía por diversión, pero las horas empezaron a mezclarse. Perdía la noción del tiempo, con los auriculares puestos, las luces apagadas y la pantalla iluminando su cara como un faro en la oscuridad.
Una madrugada, mientras esperaba el resultado de una apuesta grande, escuchó tres golpes secos en la pared.
Toc… toc… toc.
Miró el reloj: 3:07 a. m.
Pensó que sería el vecino.
Pero recordó que esa pared daba al pasillo, no a otro departamento.
La siguiente noche, volvió a apostar. Y justo cuando el contador del sitio marcó los últimos segundos, los golpes regresaron.
Más fuertes. Más cerca.
Creyó escuchar algo detrás del zumbido de los auriculares… un murmullo.
Quitó uno, contuvo la respiración y escuchó:
“Seguí apostando…”
El corazón le dio un vuelco. Cerró la página, pero la pantalla del monitor se encendió sola, mostrando la interfaz de Stake otra vez, con un saldo que no recordaba tener.
Una apuesta automática se colocó.
El chat del sitio se llenó de mensajes extraños:
“Tu suerte está del otro lado.”
“Ya casi ganás.”
Los golpes en la pared se transformaron en arañazos, como si algo quisiera salir. Julián intentó desenchufar todo, pero la computadora seguía encendida.
El reloj volvió a marcar las 3:07.
La pared tembló.
De repente, el ruido cesó.
Solo la pantalla brillaba, mostrando el mensaje:
“Has ganado. Retirá tu premio.”
Se acercó lentamente… y en ese instante, la pared detrás del monitor se abrió como carne rasgada, dejando ver una mano grisácea, delgada, que salió temblando.
El celular cayó, grabando el sonido húmedo de los dedos arrastrándose por el piso.
La grabación termina con una voz ronca, la misma del chat, susurrando:
“Gracias por apostar conmigo.”
A la mañana siguiente, el departamento estaba vacío.
Pero los vecinos dicen que, si pasás por el pasillo a las 3:07, todavía se escucha el clic de un mouse…
y tres golpes suaves desde adentro.
-Username: BrunitoPa