ID Toniistarks
Era la noche anterior a navidad. Una densa nevada caía sobre Valle Nevado, silenciando el pequeño pueblo. El viejo relojero Elías pulía su Estrella de Abeto familiar, preparándose para llevarla a la colina, una tradición para guiar a los viajeros.
Un golpe en la puerta interrumpió el tic-tac de sus relojes. Encontró a una niña temblorosa, llamada Luz, que afirmaba ser ayudante de Papá Noel. Ella estaba angustiada: había perdido el cofre de juguetes destinado al asilo de San José en la peligrosa Roca del Muérdago.
Elías, aunque escéptico, notó el terror en sus ojos y la urgencia de la medianoche. Su escepticismo se rompió cuando Luz señaló un antiguo reloj de bolsillo en la pared, un objeto que Elías creía roto y que ella afirmaba era el "reloj de zona horaria" de Papá Noel.
Abandonando su propia tradición, Elías y Luz se abrieron paso a través de la tormenta. Al llegar a la Roca del Muérdago, la tormenta se calmó. Elías usó una cuerda para recuperar el cofre rojo brillante del banco de nieve.
Cuando lo subieron, faltaban solo minutos para la medianoche.
Luz sonrió y le dijo a Elías que la estrella ya había cumplido su propósito. Al tocar el cofre, la Estrella de Abeto de Elías, que sostenía en su mano, comenzó a emitir un cálido resplandor dorado que iluminó todo el bosque.
Cuando la luz se desvaneció, Luz y el cofre habían desaparecido. En su lugar, había un pequeño trineo de abedul idéntico al que Elías usaba de niño.
Elías regresó a casa y colocó la estrella ahora brillante en su ventana. Al amanecer, la luz dorada se veía desde toda la colina, y la risa llenaba el asilo con nuevos juguetes. Y en su mesa, el viejo reloj de bolsillo que no funcionaba estaba sonando, marcando la verdadera magia de la Navidad.